martes, 16 de enero de 2018

Derecho a réplica



Nunca voy a olvidarme de ti porque tú me lo digas.
No puedo convencer a mi mente de algo que no quiero.
Imaginaré que recorro el camino a tu casa a diario para que no se me olvide como llegar.
Así el día que me llames no me perderé.
Las rotondas que me unían a ti y los segundos que me separaban ahora son tonterías.

Nunca voy a olvidarme de ti porque tú me lo digas.
No puedo quitarme de la cabeza tus manos.
Imaginaré que aún acarician mi espalda mientras duermo en aquella habitación que no veía el sol.
Así el día que me llames el tiempo no habrá pasado.
Tu falta de tacto y mi alta sensibilidad a las palabras ahora son solo tonterías.

Nunca voy a olvidarme de mí porque tú me lo digas.
No puedo dejar de ser lo que tú has creado.
Imaginaré como compones canciones y yo escribo mientras tomamos una infusión muy caliente.
Así el día que me llames seguiré siendo yo.
Que estés convencido de que cocinas bien ahora es solo una tontería.

No voy a olvidarme de nosotros porqué tu lo digas.
Hazlo tú por los dos.
Tú sí puedes.





martes, 9 de enero de 2018

Has dejado de doler


Hoy somos dos desconocidos que un día compartieron momentos bonitos.
Algunos te dijeron que esto iba a pasar.
Siempre lo supieron.
Tendrían que vivir cien vidas para entendernos.
Atrevidos que juzgan sin ni siquiera conocerse a si mismos.

No tengo tiempo de odiarte. 
Usaré el poco que me has dejado en ser feliz.
No vas a saber más de mí, ni yo de ti. Ni quiero
Convéncete ya.
Adiós sin reencuentros, sentimientos ni rencores.



martes, 2 de enero de 2018

Esa tarde...

Esa tarde me esperabas tomando un té. Llevabas esa camisa de cuadros rojos que te queda tan bien. Bromeé contigo preguntándote si sabías de qué color era. Siempre me ha llamado la atención la gente daltónica. Sonreíste de medio lado y me hiciste acercarme a la chimenea. No tenía frío pero accedí, así podría tocar tu rodilla. Esperaba algún comentario sobre cómo me quedaba el jersey. Había intentado la dejadez meditada que tan bien se te da a ti. No hubo halago. Me encanta que te hagas el digno cruzado de brazos sin mostrar sentimientos. Se te da fatal pero te da un toque muy sexy. Tú mente piensa en voz alta y se que te mueres por levantarme, besarme, parar para sonreír, apartarme el pelo de la cara, susurrarme lo que has estado callándote desde que he llegado y no dejar de besarme hasta que la batería de tu móvil se acabe y con ella deje de sonar nuestra música.

martes, 26 de diciembre de 2017

Abrazos sin miradas


Música es tocar tus cuerdas,
tener dos corazones y un compás,
que el preludio sean tus besos,
que la partitura sea tu piel
y que el único tiempo que haya sea contigo.

Polonio

Si no te he idealizado ya, eres lo más parecido a idealizarte.
Tengo pereza de conocerte, pero no puedo dejar de hacerlo.
Has llegado sin querer, sin llamarte y sin motivo, pero... adelante, siéntete como en tu casa.
Puedo ofrecerte algo de beber por si se te atraganta la situación. Quítate los zapatos por si te aprieta la novedad.
Y ponte cómodo.
Sobretodo ponte cómodo porque esto, va para largo.

martes, 12 de diciembre de 2017

Declaración de Indie-pendencia

Hoy es uno de esos días raros. Todos mis pensamientos flotan a la deriva y ninguno toca tierra.

La calma me aburre y la tormenta me ahoga al respirar. Quiero un viento a rachas y una alma que no esté rota.

Me lo he ganado yo por ponerme este escudo humano que calla más que habla, que llora más que ríe y que me hace más débil que valiente.

Cada día recuerdo tu maldita dulzura. Esa con la que miras y con la que piensas.

Me hablas con puntos suspensivos porque sobran las palabras entre tu y yo.

Lo que te hace grande es tu constancia y tu constancia es mi suerte.

Se busca golpe maestro que acabe con las nubes negras y traiga relación infinita o perpetua.

Urge pirómano de la rutina y los silencios incómodos. Urges tú.

Sí tú, a pesar de la cuadratura de tu círculo mental y tus sonatas fantasmas castizas.

Doblaré el mapa y llegaré a ti, tarde o temprano. Y el día que eso suceda sálvese quien pueda.




viernes, 30 de diciembre de 2016

Despropósito


Último día del año y es inevitable hacer balance. 

Un pánico me invade al saber que no todo lo que había previsto se ha cumplido. 

No estoy en el lugar que quiero estar, no me ha dado tiempo a ir al gimnasio, ni perder los kilos que me sobran, ni he aprendido nada nuevo de inglés.

He viajado poco? He dejado de lado a personas importantes? Le llamo demasiadas veces pesada a mi madre?

Me he pasado el año esperando que llegara el fin de semana, las vacaciones o fin de mes.

He desperdiciado días sin sonreír o sin decir las cosas que pienso.

No quiero volver a ponerme propósitos. 

Pero no ponerme propósitos es un propósito en sí.

Serviros una copa esta noche y brindar, brindar por los incumplimientos. 
Esos se nos dan de lujo.