martes, 8 de mayo de 2018

Tango

Alguien dijo un día que lo nuestro es una navegación transoceánica.

Sin motor, solo viento y que había que buscar los momentos.

Déjame buscar esos momentos contigo.

Déjame encontrar los 5200 besos que nos quedan por darnos, las 3600 carcajadas por cualquier cosa, los 7900 insultos cuando te pongo nervioso con sus respectivas amenazas y que al verme no recuerdes ni el motivo del enfado.

Busca conmigo los 642 rincones del mundo que aún no hemos visto,  nuestros rincones del cuerpo preferido y la manera de disfrutar de lo que llaman vida.

Pero sobre todo ayúdame a encontrar nuestro momento.

Ese en el que no hay peros, tiempos o frenos.

Punto


No sé el tiempo que tardaré en volver a sonreír.

Según el estudio de no sé qué universidad y no sé qué científicos, necesitaré repetirme cada mañana durante 2 meses y 6 días que no puedo verte.

Dicen que el cerebro necesita 66 días para tomar un hábito.


Pero es que yo no puedo olvidarte.

Ni quiero.

martes, 3 de abril de 2018

Miedo




Querido Miedo;

Tenemos que hablar. Lo nuestro se acabó. 
Llevamos varios meses de relación, pero veo que no funciona.
Te deje pasar unos días conmigo y has acabado trayendo tus maletas a mi casa.
Sueños ocupa mucho espacio y Problemas va y viene.
Como no hay espacio para todos en mi cama y eres el último en llegar creo que debes marcharte tú.
Te dedicas a convencerme de que no son buena idea mis ilusiones. 
Eres el que hace temblar mis manos, dudar y que parezca una niña.
Sé que no lo haces a malas y que solo te preocupas por mí e intentas prevenir que me equivoque.
Pero quiero permitirme el lujo de cometer más errores. Más de los que ya he cometido.
Porque ninguno me ha matado, sino todo lo contrario.


No me llames más y si me escribes no te extrañe que no te conteste. 

miércoles, 17 de enero de 2018

BESOS

Un día perdí los besos.
Debieron caerse en la calle, al salir del coche o los debí dejar en un bolsillo de alguna chaqueta.
Quizás me los robaron cuando cerraron la puerta para siempre.
No me acordé de ellos hasta que tú, extrañado, me dijiste que por qué no te besaba.
Se me olvidó que existían hasta que te acercaste a mis labios.
No sabía qué sabor tenían hasta que no me diste uno el día que fui a buscarte.
No recordaba que no se dan con cuentagotas sino que el tiempo debe pararse cuando llegan.

Los besos se dan con todas las letras y tu has hecho que los escriba con mayúsculas.

martes, 16 de enero de 2018

Derecho a réplica



Nunca voy a olvidarme de ti porque tú me lo digas.
No puedo convencer a mi mente de algo que no quiero.
Imaginaré que recorro el camino a tu casa a diario para que no se me olvide como llegar.
Así el día que me llames no me perderé.
Las rotondas que me unían a ti y los segundos que me separaban ahora son tonterías.

Nunca voy a olvidarme de ti porque tú me lo digas.
No puedo quitarme de la cabeza tus manos.
Imaginaré que aún acarician mi espalda mientras duermo en aquella habitación que no veía el sol.
Así el día que me llames el tiempo no habrá pasado.
Tu falta de tacto y mi alta sensibilidad a las palabras ahora son solo tonterías.

Nunca voy a olvidarme de mí porque tú me lo digas.
No puedo dejar de ser lo que tú has creado.
Imaginaré como compones canciones y yo escribo mientras tomamos una infusión muy caliente.
Así el día que me llames seguiré siendo yo.
Que estés convencido de que cocinas bien ahora es solo una tontería.

No voy a olvidarme de nosotros porqué tu lo digas.
Hazlo tú por los dos.
Tú sí puedes.





martes, 9 de enero de 2018

Has dejado de doler


Hoy somos dos desconocidos que un día compartieron momentos bonitos.
Algunos te dijeron que esto iba a pasar.
Siempre lo supieron.
Tendrían que vivir cien vidas para entendernos.
Atrevidos que juzgan sin ni siquiera conocerse a si mismos.

No tengo tiempo de odiarte. 
Usaré el poco que me has dejado en ser feliz.
No vas a saber más de mí, ni yo de ti. Ni quiero
Convéncete ya.
Adiós sin reencuentros, sentimientos ni rencores.



martes, 2 de enero de 2018

Esa tarde...

Esa tarde me esperabas tomando un té. Llevabas esa camisa de cuadros rojos que te queda tan bien. Bromeé contigo preguntándote si sabías de qué color era. Siempre me ha llamado la atención la gente daltónica. Sonreíste de medio lado y me hiciste acercarme a la chimenea. No tenía frío pero accedí, así podría tocar tu rodilla. Esperaba algún comentario sobre cómo me quedaba el jersey. Había intentado la dejadez meditada que tan bien se te da a ti. No hubo halago. Me encanta que te hagas el digno cruzado de brazos sin mostrar sentimientos. Se te da fatal pero te da un toque muy sexy. Tú mente piensa en voz alta y se que te mueres por levantarme, besarme, parar para sonreír, apartarme el pelo de la cara, susurrarme lo que has estado callándote desde que he llegado y no dejar de besarme hasta que la batería de tu móvil se acabe y con ella deje de sonar nuestra música.